«Desperté en la India, durante el festival / llamado Holi. / (Me dicen que pasaron / los efectos). / Los pigmentos gulal / -rojos, azules, verdes- / tiñen mi rostro / de todos los colores», escribe Iliana Rodríguez Zuleta en su poema «Fiesta sagrada en gulal». Cincuenta y seis Pigmentos para la melancolía es un viaje alucinante desde que despliega sus alas. De terribles sueños lúcidos y bellas y trascendentales pesadillas, la autora visita toda encrucijada onírica con la hiperconciencia de la poesía y de momentos significativos de su existencia.
Cada flashazo poético, y también pictórico, ilumina un recorrido sintetizado por una sensualidad que resume el espectro de la luz en armoniosa paleta de colores, bajo el discordante conflicto del encuadre frontal del instante.